dissabte, 6 d’agost de 2011


Post-literatura

La literatura ya no importa, carece de sentido, estorba, está de más, sostiene Alain Finkielkraut

Artículos | 06/08/2011 - 00:00h
Si leemos para evadirnos o para reafirmarnos no es exactamente lo mismo. Ni tan siquiera tumbados en la playa, embadurnados de crema bronceadora y con una cerveza del chiringuito a mano. La literatura puede representar sentido, memoria, belleza, una ilusión de tiempo, un modo de conocimiento, una pasión por la experiencia y, a la vez, una crítica de la vida, en invierno y en verano. Desde luego ni la novela hamburguesa doble ni los filetes postminimalistas están en eso y ni tan siquiera tienen la fascinación de la aventura que significan La isla del tesoro o Los tres mosqueteros por contraste con la novela de ideas o la literatura de pensamiento. En la literatura, sentados leyendo en un banco de parque público, hallamos visiones alternativas de la vida, un modo de entender a través de personajes y paisajes que la complejidad de la vida es un incentivo.

Con pesar, Alain Finkielkraut habla de post-literatura. Después de haber rendido homenaje a su literatura predilecta en el libro Un corazón inteligente, especula sobre la entrada en la era de la post-literatura. Es algo que se desprende del lenguaje –dice Finkielkraut– de las nuevas minorías mediáticas, políticas y culturales. No es que hayan desaparecido los escritores ni que no se escriba buena literatura. Es que ya no importa, carece de sentido. Estorba. Está de más. No ofrece respuestas fáciles. Se excede en la pluralidad de interpretaciones. Complica las cosas. Ya no puede competir con el cine, la televisión o Internet.

¿Tiene eso algo que ver con un adiós a Occidente? La verdad es que ese crepúsculo de Occidente ha sido un diagnóstico que reaparece periódicamente, hasta constatar un renacer de entre las cenizas. Ahora mismo el historiador Niall Ferguson sostiene que el riesgo actual para Occidente no es un declive gradual y anestésico sino un colapso. Es decir: la civilización occidental, siendo como tal un sistema altamente complejo, es propensa a pasar de un modo súbito de la estabilidad a la inestabilidad. Por contraste, el espíritu de la novela –dice Finkielkraut– es la sabiduría de la incertidumbre y el estilo es un desvelamiento del mundo. O sea que, de ser cierto el tránsito acelerado de la estabilidad a la inestabilidad, una consecuencia puede ser un puñado de grandes novelas, algo urgente dado el exceso de híbridos literarios. ¿Post-literatura? Llevamos largo tiempo creyendo identificar los síntomas. También es cierto que la literatura está pasando por una fase de avitaminosis. Eso no es del todo malo. Es así como, de repente, algo reacciona y comienza a dar respuestas. Tenemos a mano ejemplos de una literatura que reclama participar de la condición histórica del hombre y también hay una literatura que buscó el arte por el arte. Las combinaciones genéticas pueden no tener límite. No es imposible que la post-literatura acabe siendo más literatura.

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