dissabte, 26 de maig de 2012


Un Verdaguer indignado

Jacint Verdaguer.
Jacint Verdaguer.
Este es un país muy raro, tan raro que no es capaz de colocar a sus grandes figuras en el lugar que les corresponde. Este es el caso de Jacint Verdaguer (1845-1902), el poeta que fue uno de los grandes artífices de la Renaixença y sentó las bases de la literatura catalana moderna.
Dice el periodista Pere Cullell que Catalunya ha tenido tres grandes entierros verdaderamente populares, sentidos y multitudinarios, el de Francesc Macià, el de Buenaventura Durruti y el demossèn Cinto. Perp a pesar de tanto enraizamiento tuvo que pasar casi un siglo antes de que en la década de los 90 vieran la luz las primeras tesis universitarias sobre el poeta de Folgueroles y aun hoy puede oírse aquello de que Verdaguer no solo es una estación de metro.
Más allá de su producción literaria y periodística, ni siquiera su vida, llena de ingredientes novelescos, desde su relación con el marqués de Comillas, comerciante de esclavos; sus viajes a Cuba y Puerto Rico como sacerdote de los barcos de la Trasmediterránea; su misticismo y su vinculación a una secta esotérica, o su conflicto con la jerarquía eclesiástica han despertado suficiente curiosidad.
La Casa museu, en Folgueroles. MARC VILA.
La Casa museu, en Folgueroles. MARC VILA.
A la figura de Verdaguer le fastidió enormemente el franquismo cuando, en 1971, en una operación de supuesta aproximación a la cultura catalana, puso la imagen del poeta en los billetes de 500 pesetas.Asociar la figura del escritor a la dictadura ya era nefasto. Más todavía cuando autores como José María Pemán eran los referentes culturales del régimen.
Quitarle el polvo al autor de L’Atlàntida o Canigó es tarea relativamente reciente y en buena parte debida a los estudios del catedrático Narcís Garolera que ha editado numerosas obras de Verdaguer, y a editoriales como Proa, Pagès editors, Edicions 62, Tusquets o Edicions del 1984 que las han publicado en la última década.
La Fundació Verdaguer ha mantenido viva y sigue manteniendo el recuerdo y la investigación sobre la obra del poeta. Lo hace de muchas maneras y una de ellas es a través de la Quinzena Literària que se realiza en Folgueroles desde el viernes 18 de mayo.
Agenda del poeta con notas manuscritas, 1890.
Agenda del poeta con notas manuscritas, 1890.
Una de las actividades de esta edición es la presentación de un Verdaguer solidario a través de la difusión de la obra Caritat, un libro que editó el propio poeta para colaborar económicamente en la reconstrucción de una serie de pueblos de Andalucía asolados por un terremoto en vísperas de la Navidad de 1884. En la presentación de una exposición sobre aquella obra se puede leer:
“El Verdaguer de Caritat, de 40 anys, a la Barcelona de la meitat dels 80 del segle XIX, esdevé un sismògraf, no pas de terratrèmols com els d’Andalusia, sinó dels moviments que transformen la societat que ell mateix contribueix a transformar, transformant-s’hi, amb els rics dels palaus dels Comillas, dels Güell, dels bisbes de Vic i de Barcelona, i amb els pobres dels tallers, de les fàbriques i dels carrers.”
Aquel Verdaguer que había conocido las dos caras de la sociedad igual hoy estaría con los indignados.

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