No es fácil decidir ser escritor. Es una decisión arriesgada con la que uno se condena a sí mismo, casi sin remedio, al fracso y a los reveses, pues se trata de una búsqueda que en un momento dado seduce a mucha gente, a pesar de que muy pocos son los que triunfan; es una cuestión de temperamento, quizá, o de perserverancia. Hammett enviaba historias y poemas como mensajes de náufrago en botellas desde la isla desierta de San Francisco. No tenía amigos escritores y nadie con quien hablar de libros. Trabajaba en la mesa de la cocina, laborioso, decidido, obstinado.
DIANE JOHNSON
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